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Tener una discapacidad y un trabajo no es misión imposible

lunes, 28 de marzo de 2011

​La relación entre educación y trabajo está clara para la presidenta de la Comisión de Educación del CERMI, Mari Luz Sanz, que afirma que "cuanta más formación, más fácil es su inclusión en el mercado laboral ordinario"​

El Ministerio de Educación, en colaboración con las comunidades autónomas y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), trabaja en un plan de educación inclusiva para los alumnos que presentan necesidades educativas especiales derivadas de su discapacidad con el objetivo de normalizar el grado de inclusión en la sociedad y en el mercado laboral a este alumnado.

“La transición de la educación al mundo laboral es el principal problema con el que se encuentran los discapacitados”, aseguran desde el ministerio, que añade que “aun así, el grado de inclusión en nuestras aulas es de cerca del 80 por ciento”, aunque se insiste en que “la sociedad tiene que hacer todo lo posible para favorecer la normalidad”.

En este sentido, la presidenta de la Comisión de Educación del CERMI, Mari Luz Sanz, ha señalado a EL IMPARCIAL que hay una correlación entre el nivel educativo al que el alumno ha llegado y el trabajo al que se opta: “Cuanta más formación tienen, más fácil es su acceso al mercado laboral ordinario”. Por ello, tiene claro que “la educación es primordial en la inclusión laboral de personas con discapacidad”.

Añade que los empresarios, aunque cuentan con ayudas o convenios a la hora de contratar discapacitados, creen que “el nivel de educación es importantísimo” y aclara que “hay unos porcentajes altos de empleo protegido, pero muy bajo de empleos ordinarios”.

Por otra parte, Sanz explica que “se ha conseguido que en algunas administraciones haya un cupo para personas con discapacidad intelectual”, en las que les hacen las pruebas específicas para las tareas que van a realizar, pero sigue siendo una dificultad añadida la necesidad de aprobar una oposición para acceder a plazas de la administración.

¿Qué se entiende por necesidades educativas especiales?

Por otra parte, tanto desde el CERMI como desde el Ministerio se quiere dejar claro que no se debe hablar de “educación especial” sino de “necesidades educativas especiales derivadas de su discapacidad” y explican que se entiende por alumnado que presenta estas necesidades a aquel que necesita unos apoyos específicos para poder seguir el currículum en igualdad de condiciones que el resto de sus compañeros. Es decir, necesitan una forma de trabajar diferente para alcanzar los objetivos que marcan a los niños en el colegio.

Las discapacidades más habituales en los chicos que necesitan este tipo de educación son las físicas, las psíquicas (discapacidades intelectuales, autismo…) y las sensoriales (ceguera, sordera…). En este sentido, los físicos, por causas derivadas de su deficiencia pueden tener algún periodo en el que no pueden ir al colegio, por lo que también es necesario adaptarse adaptarse.

Según datos aportados por el Ministerio de Educación, en el curso 2008-09, estaban escolarizados 138.817 alumnos que presentaban necesidades educativas especiales, de los cuales 107.998 (78 por ciento) se encontraban en centros ordinarios y 30.819 en centros de educación especial.

Problemas en el colegio

Al respecto, la presidenta de la Comisión de Educación del CERMI recuerda que uno de los problemas con que se encuentran estos alumnos en el colegio es la falta de “concienciación del profesorado y del alumnado acerca del respeto al diferente” y añade que “hace falta un poco más de compromiso y sensibilización por parte de los centros para intentar integrarlos, o mejor incluirlos, que sean uno más”.

Por eso, explica Mari Luz Sanz, uno de los retos más inmediatos que se deben afrontar en este tipo de educación en España es “una inclusión real, porque los informes en general son muy buenos, sobre todo en las consejerías, pero luego hablas caso por caso y muchas cosas no se hacen bien y no se están poniendo los recursos necesarios”.

Afirma también que las metodologías en educación muchas veces no son las más adecuadas para trabajar con niños con discapacidad: “Es necesaria una renovación pedagógica”. En este sentido, insiste en que “los profesionales tienen que seguir formándose continuamente y entender que estos niños no son de los especialistas, sino del aula”. “Hay que comprometerse con la educación de esos niños como con todos”, matiza.

Más preparación del profesorado

“Otra cosa —añade Sanz— es que a todos los padres nos gustaría que el profesorado (el de aula, no el especializado) estuviera más preparado o que hubiera más recursos para que esos niños estén incluidos en el aula, en las actividades extraescolares o en las excursiones”.

Insiste en que les gustaría que “el profesor de aula, que es el que más tiempo va a estar con él, estuviera más preparado en el trabajo con niños con discapacidad y que se tomara este trabajo como un reto en vez de como un castigo”. Aclara que esto último sucede por desconocimiento, no por falta de interés, y que tampoco es en todos los profesores.

Becas y ayudas

Del mismo modo, entre los retos, se reclama siempre una mejora en las becas, ya que “siempre hay un sobrecoste para las familias”, que saben que cuanto más hacen mejores resultados obtienen. Desde el CERMI señalan que, aunque todo depende la comunidad autónoma en la que se viva, porque las competencias en materia de educación están transferidas, “en principio, sí se hace lo mínimo que se debe de hacer”.

Al respecto, en el Ministerio de Educación explican que tienen convocadas ayudas para cada curso escolar, así como subvenciones y premios con los que, de alguna forma, ayudar a los padres en la tarea.

Cambio de mentalidad

También “es necesario que la sociedad cambie la mentalidad”. Así, la responsable de la Comisión de Educación del CERMI concluye explicando: “Siempre nos parece todo muy bien cuando a nuestro lado no hay un niño con discapacidad, pero cuando sí está empezamos a plantearnos si irá en detrimento de la educación de nuestro hijo, si serán menos exigentes, cuando en verdad no tiene nada que ver una cosa con la otra. Muchas veces enriquece más que entorpece. Igual va más lenta el aula, pero se aprenden otros valores que son mucho más importantes para vivir y para estar en la sociedad”.

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