Comunicacion

Estar al día de la actualidad en materia de discapacidad también cuenta.

"Sigue habiendo prejuicios sociales que generan pautas discriminatorias"

lunes, 26 de abril de 2010

​Francisco Moza, secretario general de Política Social y Consumo​

La crisis, además de ensombrecer cualquier espectativa de crecimiento económico, se ceba con los sectores sociales especialmente vulnerables, como el de las personas con discapacidad. Francisco Moza, secretario general de Política Social y Consumo, nos despeja algunas incertidumbres, detalla las medidas emprendidas por el Gobierno para ayudar al colectivo y concreta otras cuestiones no menos importantes, como la situación de los centros espceiale de empleo, el programa Por Talento o el papel de la Fudnación ONCE.

Ya está en marcha el III Plan de Acción para las personas con discapacidad. ¿Cuáles son sus líneas maestras en materia de empleo? Según los datos recogidos en la ‘declaración de intenciones’ de este Plan, las personas sin discapacidad activas ocupadas duplican a las activas ocupadas con discapacidad: un 62% frente a un 29%. ¿De qué modo se trabaja desde la Administración para lograr una progresiva equiparación?
En efecto, el III Plan de Acción de Personas con Discapacidad, aprobado en junio de 2009, ya está en marcha y tiene como referencia esencial la Estrategia Global de Acción para el Empleo de Personas con Discapacidad 2009-2012 (EGAEPD), una estrategia consensuada con todos los interlocutores sociales, el propio colectivo y las comunidades autónomas.

La Estrategia persigue dos objetivos fundamentales: mejorar las tasas de actividad y de ocupación de las personas con discapacidad y mejorar la calidad del empleo de estos trabajadores.

Para conseguir este fin, la Estrategia contiene 93 líneas de actuación, entre las que se incluyen la supresión de barreras socioculturales, legales y físicas; el fomento de la educación, la formación y el diseño de nuevas políticas activas de empleo ordinario y protegido; o la mejora de los sistemas de información. A estos objetivos se añaden otros dos transversales: la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación; y la atención especial a aquellas variables (tipo y grado de discapacidad, edad, género, lugar de residencia, etc) que agravan la situación de inactividad de determinadas personas con discapacidad.

La aprobación de esta Estrategia tiene un importante valor añadido, ya que dota de coherencia y racionalidad a las políticas de empleo para las personas con discapacidad, adoptando una visión de conjunto en todos los aspectos. Además, promueve una importante labor de evaluación de las políticas públicas emprendidas hasta el momento potenciando aquéllas que mejores resultados han obtenido.

¿Cuáles son en su opinión los factores que impiden a las personas con discapacidad el acceso al empleo? ¿Cree que siguen prevalenciendo los prejuicios en el mundo empresarial sobre la capacidad profesional de las personas con discapacidad? ¿Habría que trabajar en la mejora de las condiciones de empleabilidad? ¿Potenciar su formación?
Lamentablemente, siguen existiendo prejuicios sociales y estereotipos sobre las personas con discapacidad que generan comportamientos discriminatorios por parte de las empresas y de los propios compañeros de trabajo. Con frecuencia, este rechazo se debe al desconocimiento de la realidad que viven las personas con discapacidad, e incluso sobre el modo de comportarse a la hora de trabajar con una de ellas.

Igualmente, a menudo encontramos problemas de accesibilidad en los centros de trabajo -tanto de las instalaciones como de los equipos, máquinas y procesos-, pese a las ayudas y el apoyo técnico disponible.

También hay que decir que las mujeres con discapacidad sufren de manera especial las dificultades para acceder al mercado de trabajo. Con frecuencia, la doble discriminación las aboca a trabajos domésticos, donde realizan una importante pero invisible labor en el cuidado de sus familiares.

Por ello, el III Plan de Acción pretende abordar estas dificultades desde una perspectiva integral, implicando a todas las administraciones públicas en colaboración con las organizaciones del sector.

Entre las medidas propuestas en el III Plan de Acción se incluyen campañas informativas y de sensibilización a empresariado y agentes sociales, especialmente a las Pymes y en el entorno rural, así como la mejora de las ayudas para la accesibilidad de los centros de trabajo.

Asimismo, la formación es un aspecto clave para mejorar la empleabilidad de las personas con discapacidad. Por ello, en el III Plan también se contempla el fomento de la educación y la formación, con medidas como la mejora del paso del sistema educativo al mercado laboral, el fomento de la acreditación de la experiencia no laboral y la reserva de plazas para personas con discapacidad en la formación para personas desempleadas y en la formación continua.

Algunos informes subrayan que sólo un tercio de las empresas con 50 o más empleados cumplen con la normativa recogida en la LISMI que les obliga a reservar un cupo del 2% de la plantilla para personas con discapacidad. ¿Debería la Administración explorar nuevas vías de ‘persuasión’ que abrirían una puerta real al empleo en el sector?

La Ley de Integración Social del Minusválido (Lismi) establece la obligación de que las empresas con 50 o más trabajadores reserven el 2% de sus puestos a trabajadores con discapacidad. De manera excepcional, las empresas podrán quedar exentas de esta obligación siempre que apliquen alguna de las medidas sustitutorias previstas reglamentariamente.

En la actualidad, trabajamos en el cumplimiento de la cuota de reserva. La Estrategia establece medidas para asegurarlo, que incluyen campañas divulgativas dirigidas a las empresas y que informan sobre las capacidades de estos trabajadores, aspectos formativos o el reforzamiento de las actuaciones de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

A pesar de la crisis económica, confía en que la Estrategia Global de Acción para el Empleo de las personas con Discapacidad 2008-2012 dé los resultados esperados. ¿Qué dotación presupuestaria tiene?

El Gobierno ha destinado 3.700 millones de euros para los cinco años en que se va a desarrollar la Estrategia. De los 740 millones de euros que se le asignarán cada año, 440 millones de euros corresponderán a bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social de las empresas que contraten a personas con discapacidad. Los 300 millones de euros restantes se destinarán a fomentar el empleo protegido, en particular en los centros especiales de empleo.

Los centros especiales de empleo, como Pymes que son en su gran mayoría, están sufriendo especialmente el azote de la crisis. Dada su especial importancia por acoger a un 70% de personas con discapacidad, ¿cree que deberían recibir mayores apoyos?
Uno de los objetivos básicos de la Lismi es la integración de los trabajadores con discapacidad en el sistema de trabajo, bien de forma ordinaria o mediante la fórmula especial de trabajo protegido.

En los últimos años se ha producido un considerable incremento tanto del número de centros especiales de empleo como de la cifra de trabajadores con discapacidad en las plantillas de las empresas. El desarrollo de estos centros especiales de empleo ha supuesto uno de los componentes principales de la política de empleo hacia las personas con discapacidad.

Además, se hace necesario que se desarrollen medidas para que la actual situación económica afecte lo menos posible a este colectivo. Para ello, la Estrategia impulsa actuaciones como el estudio de un nuevo sistema de incentivos a dichos centros, promoviendo el paso de los trabajadores con discapacidad desde los centros especiales de empleo hacia el mercado ordinario.

Otra de las medidas que consideramos urgentes en relación con los centros especiales de empleo es su clasificación en función de criterios como la titularidad pública o privada, el ánimo o no de lucro, tipo y grado de discapacidad de los trabajadores, género y edad, etc.


¿Qué acciones concretas se han diseñado para velar por la igualdad de oportunidades de aquellos grupos especialmente vulnerables dentro del sector de la discapacidad como son la mujer, los residentes en entornos rurales, inmigrantes, etc..?
La Estrategia y, en consecuencia, el Plan de Acción han prestado especial atención, a la hora de desarrollar las diferentes líneas de actuación, a todas las variables que agravan la situación de inactividad de las personas con discapacidad, atendiendo especialmente a la doble discriminación que sufren las mujeres con discapacidad.

Asimismo, entre los principios inspiradores del III Plan de Acción para Personas con Discapacidad se encuentran los de no discriminación, igualdad de oportunidades e igualdad entre hombres y mujeres.


Fundación ONCE acaba de poner en marcha el Programa por Talento o lo que es igual el Programa Operativo de Lucha contra la Discriminación 2007-2013, cofinanciado por el Fondo Social Europeo. ¿De qué modo se complementan o se apoyan los planes del Gobierno con este programa operativo?
El Programa por Talento o el Programa Operativo de Lucha contra la Discriminación 2007-2013, que pretende fomentar el empleo de las personas con discapacidad, están en consonancia con los objetivos fundamentales buscados por la Estrategia. Además, estos programas favorecen que las organizaciones representativas de las personas con discapacidad estén implicadas en el desarrollo de las políticas dirigidas al colectivo que representan.


¿Cómo valora el papel de los operadores intermedios, como es la Fundación ONCE para fomentar y dinamizar el empleo en este sector social?
No se puede discutir el papel esencial desempeñado por la Fundación ONCE en la integración laboral de personas con discapacidad en España. Es digno de admiración el trabajo realizado y fomentado a lo largo de los años.

Como ejemplo, haría mención a los objetivos desarrollados por el Programa Operativo de Lucha contra la Discriminación, como el diseño de itinerarios de inserción sociolaboral personalizados, el mayor conocimiento acerca de las capacidades y potencialidades del trabajador con discapacidad o el desarrollo de un sistema de formación dinámico y flexible capaz de formar trabajadores polivalentes.

Por ello, la Estrategia demanda la necesidad de coordinación de los servicios públicos de empleo y de las organizaciones de personas con discapacidad, aunando la información de ambos y aprovechando de la calidad de la información que proporcionan los servicios impulsados por las organizaciones de personas con discapacidad.

Ver todas