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"El techo de cristal de las mujeres en el acceso a los cargos públicos es de acero forjado para las discapacitadas"

lunes, 18 de enero de 2016

​​Rosa Estaràs, eurodiputada  ​


La eurodiputada Rosa Estaràs desmenuza para 'cermi.es semanal' cómo catapultar a las mujeres y niñas con discapacidad, lanzarlas al éxito. Estaràs apuesta por arrebatar, sin excusa, los tóxicos estereotipos y prejuicios extendidos sobre ellas, empoderarlas, aclamar la diversidad como bandera, las medidas positivas, la inclusión de la perspectiva de género en todo ámbito, la consideración de su doble discriminación, la necesidad de que estén en el proceso de toma de decisiones... Todo ello sin perder de vista que las mujeres con discapacidad son un grupo muy heterogéneo que requiere respuestas y soluciones para "las situaciones individuales".
 
¿Cuál es la mejor fórmula o fórmulas para dar visibilidad a las niñas y mujeres con discapacidad?
 
Desde luego, se necesitan campañas de concienciación a gran escala, desde la UE y desde cada Estado miembro, para hacer que las mujeres y niñas con discapacidad sean más visibles. En este sentido, juegan un valioso papel los medios de comunicación e internet para crear una imagen positiva de las mujeres con discapacidad y favorecer que ejerzan sus derechos. Pero no basta con eso.
Las organizaciones que representan a estas mujeres realizan una gran labor para no mantenerlas ocultas, tal y como ha pasado durante tanto tiempo. Pero es necesario mucho más, que toda la sociedad tome conciencia de esta situación y que se ponga freno a los estereotipos que tanto daño hacen mediante imágenes positivas, fomentando la aceptación social, la participación, el respeto y la tolerancia, y poniendo en valor la diversidad humana.
 
¿Cómo lo ha materializado usted este reto durante estos años?
 
Trabajando con las propias mujeres, con las organizaciones que las representan. Escuchando lo que tienen que decir porque ellas, mejor que nadie, saben lo que se necesita para dar a conocer y obtener respuestas de las instituciones y de la sociedad en su conjunto para que se rompan las barreras, casi siempre mentales, que obstaculizan que las mujeres y niñas con discapacidad puedan tener las mismas oportunidades que el resto.
También trasladando lo que me cuentan y lo que he aprendido a las instituciones como el Parlamento Europeo porque, desde el ámbito público, hay que trabajar aún más en contacto con la sociedad civil y con las entidades para que todas las medidas que se tomen sean adecuadas y así asegurarnos no solo de que se toman, sino de que se aplican bien para que cumplan con los objetivos que buscaban.
Desde el Parlamento Europeo trabamos en los órganos específicos, como el 'Intergrupo de discapacidad', pero también en los genéricos, como la 'Comisión de peticiones o la de derechos de la mujer', para recordar que siempre hay que tener en cuenta la perspectiva de las mujeres con discapacidad y la doble discriminación que padecen.
 
¿Cuáles son las medidas más importantes, en su opinión, que ayudarían a mejorar la calidad de vida y oportunidades de las niñas y mujeres con discapacidad en Europa y en todo el mundo?
 
Debemos lograr la inclusión y participación de las mujeres y niñas con discapacidad facilitando su movilidad en un entorno físico y social. Las mujeres con discapacidad tienen que tener asegurados, como todas las demás, el derecho a la educación, a la salud, al trabajo, a la movilidad, a la vida familiar, a las relaciones amorosas, al matrimonio, a la maternidad… Es decir, las mujeres con discapacidad tienen derecho a todo y en las mismas condiciones que el resto de personas. Y por eso, tienen que tener también protecciones especiales que garanticen estos derechos.
Además, aunque hablamos en general de mujeres con discapacidad se trata de un grupo muy heterogéneo, y debe tener respuesta a las situaciones individuales. Por eso, es necesario que en todas las medidas legales que se adopten y en todas las políticas públicas, desde un ayuntamiento hasta la Unión Europea, se tenga en cuenta las especiales necesidades de estas personas y se haga desde una perspectiva de género. Solo de esta forma vamos a garantizar que se garanticen sus derechos en todos los ámbitos de su vida.
Y me preocupa especialmente el tema de la educación porque sigue habiendo un índice elevado de abandono de las personas con discapacidad. Debemos asegurar que desde las instituciones se preste una atención especial a los niños y niñas con discapacidad o con necesidades especiales en el contexto educativo para lograr mejorar su integración y reducir, como mínimo, en un 10% su tasa de abandono escolar. La razón es que las personas con discapacidad, especialmente las mujeres, tienen más posibilidades de caer en la pobreza, pero eso se logrará reducir si están mejor formadas.
 
¿De qué modo podríamos hacer que la sociedad tome conciencia de las necesidades de empoderamiento y reafirmación de nuestra autoestima las mujeres y niñas con discapacidad?
 
Es fundamental, como mencionaba, luchar contra los estereotipos que siguen existiendo en la sociedad. Para ello, no solo es necesario presentar imágenes positivas, sino también ejemplos reales inspiradores de mujeres con discapacidad mostrando cómo sus habilidades compensatorias les permiten disfrutar de una vida laboral y privada satisfactoria.
También es necesario luchar contra los estereotipos negativos con el lenguaje empleado, los debates entablados o las políticas aplicadas relativas a las mujeres con discapacidad. Es perentorio que tomemos medidas de acción positiva para acabar con las imágenes falsas que tanto perjudican para que estas mujeres y niñas con discapacidad sean tratadas como cualquier mujer y puedan sentirse con las mismas fuerzas, ilusiones, proyectos y sueños.
 
¿Cómo podríamos acabar con la doble discriminación de las mujeres y niñas con discapacidad?
 
Existen numerosos estudios que ponen de manifiesto la doble discriminación que sufren las mujeres con discapacidad por razones de género y por su situación. Y lo que es aún peor, se produce un solapamiento de estos dos motivos de discriminación y eso es realmente negativo y tenemos que combatirlo con mecanismos específicos: incorporando en los sistemas de protección social disposiciones relativas a las mujeres con discapacidad y luchando en todas y cada una de las decisiones y medidas que se adopten para incluir esta doble perspectiva.
 
¿Por qué no conseguimos la plena igualdad ni la paridad en los altos cargos todavía las mujeres y, mucho menos, con discapacidad?
 
Sigue existiendo un techo de cristal que impide a las mujeres un acceso en condiciones de igualdad a determinados ámbitos como el científico o el educativo y, desde luego, a los cargos públicos. Y ese techo no es de cristal, sino de acero forjado para las mujeres con discapacidad. Hay prejuicios y estereotipos que siguen anclados en la mente de muchas personas y a nivel cultural, que impiden la verdadera igualdad.
En el caso de las mujeres con discapacidad casi ni se plantea, es como si por su situación no pudiéramos ni plantearnos que estén en puestos de responsabilidad. Es ahí donde digo que hay que derribar barreras mentales y culturales para demostrar que no hay ningún obstáculo, salvo los mentales, que impidan que estas mujeres puedan llegar allí donde se lo propongan. La presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad será buena para el conjunto de la sociedad.
 
¿Por qué el inconsciente colectivo de las mujeres –especialmente con discapacidad- sigue heredando y viéndose afectada por esa desvalorización personal, ese sacrificio personal –especialmente como madres- que frena nuestras aspiraciones, nuestro éxito?
 
Hay factores sociales, educacionales y mentales que todavía hoy hacen que las propias mujeres sigan aferradas a los estereotipos que se nos han inculcado durante siglos en torno al género y a la discapacidad. Afortunadamente, son cada vez menos. Se está haciendo un trabajo importante en este sentido porque es fundamental que sean las propias mujeres, las madres, las que se conviertan en los principales soportes que hagan ver a las niñas y jóvenes con discapacidad que tienen capacidades de sobra para llegar allí donde se lo propongan.
 
¿Cómo podemos educar a nuestros hijos las mujeres con discapacidad sin hacer distinción de sexo? ¿Cree que lo conseguiremos algún día o eternamente las propias madres seguiremos marcando diferencias respecto a la educación de los hijos respecto a la de las hijas?
 
Debemos insistir para prevenir la ocultación, el abandono, la negligencia y la segregación que sufren muchas niñas con discapacidad. En este mismo sentido, debemos impulsar campañas informativas dirigidas a las familias ofreciendo información sobre recursos comunitarios disponibles para la atención y desarrollo futuro de estas niñas, y para el desmantelamiento de estereotipos sexistas y discriminatorios.
 
¿Qué pensamientos, valores… cree que podrían llevarnos al cambio de conciencia y a la consecución de nuestra justa equiparación con los hombres en todos los ámbitos que fácticamente son justos y posibles?
 
Es fundamental reducir las barreras mentales sociales y generar una concienciación positiva sobre la diversidad. Los cambios y dificultades de las etapas de la vida de una mujer revisten especial importancia: infancia, adolescencia, descubrimiento de su propia sexualidad, maternidad, menopausia y vejez. Y creo que se debe prestar mucha atención a la infancia y adolescencia de las mujeres con discapacidad porque entonces se pueden sentar las bases para un gran número de acontecimientos positivos en la madurez.
También es fundamental abordar el tema de la violencia y la exclusión en el lenguaje, en los medios de comunicación y en las escuelas, para contribuir a que los niños y jóvenes adultos adquieran un lenguaje justo y basado en la igualdad.
Es importante facilitar la representación de las mujeres con discapacidad en el proceso de toma de decisiones para garantizar la protección de sus intereses y derechos. La participación democrática forma parte de los derechos fundamentales y civiles de las mujeres con discapacidad y ha de ser facilitada y garantizada.
 
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