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Cocinando demuestran que se puede

viernes, 3 de julio de 2009

​Discapacidad Jóvenes con dificultades motrices o intelectuales formaron una cooperativa y fueron contratados por el Mides Elaboran y sirven cuatro comidas diarias para cien usuarios de Tarará​

Son jóvenes y trabajan. Algo totalmente natural para otros, pero que para ellos -y también para sus familias- parecía un logro imposible. ¿El motivo? Todos son discapacitados motrices o intelectuales.

Hace un mes el olor cambió en el Centro Tarará Prado. Ahora hay aroma a verduras hervidas y a pan recién horneado. El olor cambió porque hasta ese entonces las 100 personas allí alojadas recibían comida de bandejas que eran enviadas por el Instituto Nacional de Alimentación (INDA).

Los responsables del nuevo escenario son los integrantes de Gastrocoop, una cooperativa social integrada por discapacitados de entre 20 y 40 años.
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Fueron contratados por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) para elaborar y servir las cuatro comidas que se brindan diariamente.

Ni bien se ingresa a Tarará la energía y las sonrisas de los integrantes de Gastrocoop contagian. Les costó mucho llegar hasta allí. Muchos años y muchas puertas cerradas. Están dispuestos a aprovechar al máximo la oportunidad que consiguieron. Disfrutan de lo que hacen. Y se les nota.

"Estar aquí fue un cambio central en mi vida. Antes nuestras familias no creían quizás que podíamos llegar a trabajar. Yo, por ejemplo, sólo estudiaba. Es la importancia de trabajar, de venir todos los días. A mí me llena. Ahora cobré mi primer aguinaldo. ¿Un aguinaldo yo?. Parece increíble", dice María Eugenia Menda (23).

La clave del éxito de la labor de Gastrocoop en Tarará es el trabajo en equipo. "Todos tenemos una discapacidad diferente. Lo importante es que tratamos de compensar la falta que pueda tener uno con lo que pueda aportar otro", cuenta Sandra Da Silva (27).

Unos lavan los platos. Otros guardan lo que sobró del mediodía. Hicieron salpicón de pollo con papas, arroz, zanahoria y un toque de perejil. Son poco más de las tres de la tarde. Es momento de preparar la merienda.

Funcionan como un reloj. Como en cualquier cocina profesional. Aún tienen algunas dificultades. Pero muchas menos que 30 días atrás.

"Al principio teníamos un poco de nervios. Para la mayoría es el primer trabajo. Después empezamos a tener confianza en los compañeros y en nosotros mismos", dice María del Carmen Abatti (28).

En esos progresos se conjugan varios factores. El apoyo del Sindicato Único Gastronómico del Uruguay (ver nota aparte) y el asesoramiento y las enseñanzas del profesor de cocina Roberto Solís. También la acogida que les brindaron funcionarios y pacientes de Tarará, una dependencia del Mides y de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) que aloja unos 100 pacientes de Salud Pública operados en el Hospital de Ojos o que deben permanecer en Montevideo o en un sitio protegido por razones médicas.

"SE PUEDE". Los 20 integrantes de Gastrocoop son egresados del Instituto Psicopedagógico del Uruguay (IPPU), un centro de capacitación gastronómica y hotelera que funciona bajo la gestión del Sindicato Gastronómico y la Intendencia de Montevideo.

Algunos de los miembros terminaron el curso hace más de una década. Otros uno o dos años atrás. Hace dos años y medio se presentaron a un llamado del Mides para cooperativas sociales. "Fue un proceso largo, en que fuimos charlando, reuniéndonos", cuenta Sandra.

El 27 de diciembre de 2007 presentaron un proyecto concreto y en enero de 2009 firmaron el contrato con el Mides. Con trabajos anteriores como servicios de lunch habían ido "ganando cancha". Y con esa experiencia comenzaron a trabajar el 1° de febrero en Tarará.

Los primeros meses estuvieron organizándose. Recibían las bandejas del INDA, servían las comidas y comenzaban a tratar con los proveedores. Son dos turnos de cinco personas que trabajan seis días por semana. A ellos se suman otros seis que cubren las suplencias.

Por ahora no sirven un menú estipulado. Dependen de los insumos. Los lunes reciben los alimentos frescos y cada dos meses los restantes. "A veces traen pescado, otras no. Por ahora es como un hogar; vemos que tenemos y cocinamos según lo que hay", explica María Eugenia. Las opciones siempre tienen un menú para celíacos y otro para diabéticos.

"Lo que más le gusta a la gente es la sopa, en especial de verdura y de zanahoria", cuenta Alejandra Lemos (33), otra de las integrantes.

En los próximos días, se definirá un menú fijo en conjunto con el INDA, que variarán en cada estación del año.

Solís, chef y docente, les brinda instrucciones de cómo trabajar. En estos días les enseña a hacer pan y bizcochos. Para él la experiencia también es nueva y removedora. "Es un desafío para la enseñanza. Les va a llevar un tiempo más perfeccionarse, pero todo lo que elaboran es de primer nivel. Los usuarios están encantados y les traen bombones o bizcochos en señal de agradecimiento. Para mí es una experiencia revolucionaria, al término de mi carrera profesional", dice.

La dirección del Centro Tarará se muestra más que satisfecha con la labor de Gastrocoop. "Estamos absolutamente conformes. Y si algún día se demora un poco la comida, es como en casa: se puede esperar 15 o 20 minutos", señala Estrella Domínguez, directora de la institución.

Además, la tarea de los jóvenes es también un ejemplo para los usuarios: "Le demuestra a gente que está acá, que tiene ciertas discapacidades, que es posible trabajar, trabajar en equipo y eso es importante. Le demuestra que se puede".
Con apoyo y respaldo sindical

Los integrantes de Gastrocoop remarcan una y otra vez el apoyo que les brinda la Unión Cosmopolita de Mozos-Sindicato Único Gastronómico del Uruguay. Les dan el local para funcionar cuando son contratados para un servicio de lunch, los asesoraron para formar la cooperativa y les otorgan asesoramiento jurídico, contable y notarial.

En especial, remarcan el respaldo de Héctor Masseilot, el representante en la mesa representativa del PIT-CNT del gremio, quien además fue durante años su secretario general. "Esto tiene mucho que ver con mi interés personal", explica Masseilot.

En 1997, fue uno de los promotores de la creación del Instituto Piscopedagógico del Uruguay (IPRU), donde se formaron los integrantes de Gastrocoop. Allí, unos 20 jóvenes discapacitados se capacitan por año. La enseñanza es gratuita.

La experiencia de esta primera cooperativa social es exitosa para el gremio, que planea realizar en los próximos días una nueva convocatoria a egresados para insertarlos bajo el mismo modelo en alguna otra institución.

"Esto forma parte del compromiso social del sindicato", concluyó Masseilot.
Enfrentar UN desafío en común

EL GRUPO
La cooperativa de servicios gastronómicos Gastrocoop está formada por hombres y mujeres de entre 26 y 40 años que tienen distintos tipos de discapacidad, física o intelectual. Ganan entre $ 5.900 y $ 6.900 líquidos.

LA FORMACIÓN
Son egresados de un curso de capacitación de gastronomía y hotelería realizado por convenio entre el Instituto Psicopedagógico del Uruguay (IPPU) y la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), con la asesoría técnica del sindicato del ramo gastronómico (SUGU).

EL DESAFÍO
"El área de discapacidad no tiene para el sector privado ninguna ley ni políticas específicas de inserción laboral, lo que ha dificultado aún más ingresar a puestos de trabajo y empleos dignos", afirma el grupo. "Esta situación nos ha motivado a organizarnos cooperativamente y elaborar este proyecto productivo a efectos de resolver nuestros propios puestos de trabajo", agregan.

EL SERVICIO
La cooperativa brinda servicios de lunch para fiestas, almuerzos, cenas, servicios de mozos y otros para empresas, instituciones o personas, según la presentación del propio grupo.

LA EXPERIENCIA
En enero, la cooperativa firmó un convenio para brindar el servicio de alimentación a los pacientes del Centro de Rehabilitación Tarará Prado. El centro, gestionado por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) en convenio con la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), brinda alojamiento y rehabilitación a pacientes con alta hospitalaria en situación de vulnerabilidad biológica, psicológica y /o social.

CONTACTO
Se puede contactar a Lorena Perdigón, presidenta de la cooperativa, al teléfono 094 159 802 o el correo gastrocoop@hotmail.com.

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